
En este mes de marzo, nuestros corazones se llenan de gratitud al Señor al recordar su fidelidad a lo largo de estos años caminando juntos como iglesia. Cuando miramos atrás, vemos claramente la mano de Dios y su fidelidad.
Un pensamiento viene continuamente a mi mente en estos últimos meses: «Dios nos está bendiciendo como iglesia«.
Personalmente, solo puedo dar gracias a Dios por ser parte de la comunidad viva y comprometida que somos hoy. Una iglesia que ama y sirve a nuestra
Barcelona, y donde Cristo ha sido y sigue siendo nuestro fundamento firme.
A cada persona que ha servido con amor y dedicación: ¡Gracias! ¡Habéis sido de gran ayuda para muchos!
Durante estos últimos años hemos puesto un énfasis especial en el discipulado, bajo lemas como «De la mano del Maestro» y «Siguiendo sus pisadas«.
Estamos convencidos que el Señor seguirá guiándonos y bendiciéndonos en cada paso que damos como comunidad para parecernos más a Jesús.
Deseamos seguir siendo una iglesia que anuncia el evangelio con pasión, que
forma discípulos, levanta una nueva generación de líderes y se enfoca en el desarrollo de dones. Semana tras semana, nuevas personas acuden a la iglesia con necesidades profundas. Deseamos ser una comunidad acogedora, que acompaña y se implica con aquellos que se están integrando en esta gran familia de la fe.
Y cómo no, también es un buen momento para renovar nuestro compromiso. Dios nos llama hoy a seguir adelante con valentía y esperanza. Aún hay vidas que alcanzar, corazones que atender y nuevas generaciones que discipular.
El futuro está lleno de ilusión y la fidelidad del Señor se mantiene constante a nuestro lado. «Aquel que comenzó la buena obra en nosotros será fiel en completarla», dice Filipenses 1:6.
Deseamos que este 13º aniversario sea más que una celebración: que sea un motivo de gratitud a Dios y, a la vez, un nuevo punto de partida hacia lo que Dios aún hará. Sigamos caminando juntos, con fe firme, amor sincero y una esperanza viva, confiando en que Dios todavía tiene grandes propósitos para nosotros. Oremos confiando en que grandes cosas están por venir.
¡A Dios sea toda la gloria! | Josué Ibáñez
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