Proyecto Rescate Rahab

El pasado viernes 6 de marzo tuvimos el privilegio de visitar a nuestras hermanas Jennifer y Sonia. Ambas están realizando una labor espectacular, aunque sumamente dura y compleja, tanto en el aspecto físico como en el emocional.

Salimos impactados por el cariño y las atenciones con las que nos recibieron. Nos conmovió cada detalle de su trabajo y el amor que transmiten hacia esas mujeres vulnerables, muchas veces rotas, pero que en este proyecto han encontrado un refugio seguro o un lugar de paz. Así es como ellas mismas se refieren a lo que, en apariencia, es una tienda de ropa, pero que en realidad es mucho más.

Allí hablan con ellas, las escuchan, las protegen, oran con ellas y les hablan del amor de Dios. Sorprendentemente escuchan y quieren conocer más de ese amor que este mundo les ha negado.

Les proveen de ropa, productos de higiene para ellas y para sus hijos, y también les reparten alimentos una vez al mes para ayudarlas materialmente.

Tienen unas 70 chicas identificadas en el barrio, ¡una verdadera barbaridad! Provienen de distintos países y cargan con historias de vida durísimas. Muchas han llegado a Barcelona engañadas con promesas de trabajo, solo para ser esclavizadas y amenazadas con represalias contra sus familias en sus países de origen.

Lo más doloroso es la distorsión emocional que sufren. Al estar sometidas a terceros (en ocasiones sus propias madres, parejas o incluso hijos), llegan a creer que ese control es ‘amor’, y que su obediencia es una forma de devolver ese afecto. Sonia y Jennifer las ayudan a desmontar esta idea tan equivocada que tienen sobre ellas mismas y sobre el entorno que las rodea.

Es estremecedor saber que Barcelona es hoy día la ciudad española a la que llegan más mujeres para ser esclavizadas, y que nuestra ciudad funciona como punto de distribución hacia otros lugares.

Es muy doloroso tomar conciencia de que estas mujeres viven en nuestra ciudad, a pocos kilómetros de nuestras casas, y que su realidad es tan distinta a la nuestra. Pero no queremos quedarnos con este mensaje negativo, sino que queremos transformar la información que tenemos en ayuda práctica.

¿Qué podemos hacer por ellas? En primer lugar, orar, orar y orar, clamar al Señor por sus vidas, las de las chicas, para que el Señor las libere de las ataduras que las tienen presas, y que les haga entender y sentir el amor infinito y perfecto con el que Él las ama. Oremos por las vidas de Sonia y Jennifer para que Él las siga sosteniendo, les dé sabiduría, les siga dando esa valentía tan increíble que vemos en ellas, y que las siga protegiendo de todo mal.

Y en segundo lugar podemos ayudarlas aportando ropa de mujer para ellas y de niño/a para sus hijos. Que el Señor bendiga y prospere todo su trabajo. «Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra de/ Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en e/ Señor no es en vano» 1ª Cor 15:58 | Miriam Rabadán

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